Es imposible vivir en Italia y dejar a un lado la pasta. Es algo que entiendes a los pocos días de vivir en el país, algo que en el fondo sabías antes de mudarte y esperabas con ansía. Durante los primeros días, lo vivirás encantado y con buen humor (seamos sinceros: ¿a quién no le gusta la pasta?). A las semanas, la idea de comer tanto panizo comenzará a pesarte (en el culo y) en el alma. Y a los meses, sencillamente, habrás adaptado tu metabolismo a ese ritmo de vida basado en distintos tipos de salsas y cantidades ingentes de hidratos de carbono.

Ahora bien… ¿qué hay que hacer para cocinar pasta alla italiana? ¿Qué trucos y consejos siguen en el país? ¿Es posible convertirse en un auténtico italiano a la hora de cocinar pasta? Pues bien, a no ser que hayas nacido en la península itálica, la respuesta es simple: no, no es posible. Aún así, por si tienes amigos italianos  en el remoto e improbable caso de que ellos aún no te lo hayan dicho y quieres conservarlos en el tiempo, hay una serie de indicaciones de obligatorio cumplimiento que puedes seguir si tienes intención de sobrevivir durante tu estancia en Italia.

  1. Amarás la Pasta por encima de todas las cosas. La pasta no es algo que cocinas,  borracho, al sentir hambre cuando vuelves a casa de fiesta, ni el plato con el que sobrevives el fin de semana que tus padres te dejan solo. La Pasta es EL plato, LA base de la dieta italiana, EL orgullo nacional.
  2. No tomarás el nombre de la Carbonara en vano. La salsa Carbonara se hace a base de yemas de huevo y bacon. NADA MÁS. NO lleva nata, NO lleva champiñones y, especialmente, NO es equivalente EN ABSOLUTO a las salsas pre-cocinadas que venden en los supermercados.
  3. Santificarás el tiempo de ebullición. El tiempo que el agua tarda en hervir es sagrado y ha de ser respetado. Es totalmente ilegítimo meter la pasta en el agua antes de ello.
  4. Honrarás la presencia de la Pasta. El plato no sólo tiene que estar bueno: también tiene que parecerlo (los italianos y su sentido de la estética).
  5. No comerás pan mientras comes pasta. Aún no entiendo muy bien por qué, pero dada la reacción que tienen cada italiano que me ve empujar la pasta con un trozo de pan cada vez que como con ellos, deduzco que se trata de una conducta socialmente no permitida.
  6. No cometerás actos impuros de combinaciones inapropiadas. La pasta es inadmisible con pollo o con salchichas. Los guisantes y las zanahorias, en cambio, están permitidos como acompañamiento a la misma y son de hecho muy recomendables.
  7. No añadirás aceite al agua de la pasta. Da igual que con ello intentes evitar que así la pasta se te pegue. No lo discutas. No lo pienses. No lo argumentes. Aprende a cocinar tu pasta en agua tibia, e basta.
  8. No reducirás la pasta a los dos únicos tipos de la misma que se comen en tu casa. Abrid los ojos, amigos: hay vida más allá de los spaghetti y los macarrones.
  9. No comerás nunca pasta que tan solo esté arreglada con salsa de tomate. A pesar de su popularidad española, en Italia es sencillamente inviable.
  10. Reconocerás la superioridad de los italianos cocinando pasta. Un italiano SIEMPRE va a cocinar mejor que tú la Pasta. Siempre. Siempre. SIEMPRE. Él te lo señalará en el caso improbable que te pase desapercibido. Cuanto antes lo aceptes, menos  frustración acumularás, te lo aseguro.

¿Lo peor de todo esto? Que después de llevar viviendo tres meses en Italia, te darás cuenta de que la lista anterior ya no te saca una sonrisa por exagerada, sino que te parece un decálogo justo cuyo cumplimiento es estrictamente necesario. De verdad de la buena.

– Inés –

*Foto de Inés

(pero mérito del plato de nuestras vecinas) 

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