Hace algunos días, y dado que estábamos sin poder salir de casa por estar aún con restos de la gripe mortal que hemos sufrido (ya superada), decidimos invitar a un par de amigas italianas muy majas, Valentina y Martina L., y también a Dániel, a cenar en nuestra casa. Durante unos minutos Zuza y yo estuvimos pensando en qué plato preparar, pero al saber que nada de lo que dos extranjeras pudieran preparar podría gustar nunca jamás a un italiano, decidimos asumir nuestro rol de aprendiz desde el inicio y pedirles que nos enseñaran a hacer algo decente. Y, por supuesto, escogieron pasta.

Es así como inauguramos esta nueva sección del blog, en la que iremos añadiendo recetas hechas con nuestros amigos en este intento de tener aceptación social durante nuestro tiempo en Italia (lo de aprender a cocinar es secundario, dada nuestra condición inevitable de no-italianas).

Os presentamos así el plato “Bucatini all’amatriciana”.

INGREDIENTES:

– 500 g de bucatini. Los bucatini constituyen parte del inagotable catálogo de “pasta-italiana-que-no-se-conoce-fuera-de-Italia”. Vienen a ser como los spaguettis pero con un agujerito en el medio.

– 200 g de pancetta affumicata a fette. Se pongan como se pongan, la “pancetta affumicata a fette” es una palabra chic y super-fancy-tía para nombrar al bacon. #YAsíNiñosMeQuedéSinAmigosItalianos

– Salsa de tomate hecha especialmente por la madre de Dániel (he aquí el motivo por el que Daniel fue invitado a la cena). Aún no sabemos si los italianos admiten como válida salsa de tomate que no haya sido especialmente preparada por la madre de Daniel. Creemos que no. Os mantendremos informados.

– Aceite de oliva virgen extra. Algo en común tenía que tener nuestras cocinas, ¿no?

– Pimienta negra. No se me ocurre ningún comentario que hacer al respecto. Se compra en el súper. Se localiza fácilmente.

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Fotografía de lo que quedó de la salsa de tomate hecha especialmente por la madre de Dániel y que al día siguiente nos terminamos con Martina B.

 

PROCEDIMIENTO:

  1. En una sartén pones algo de aceite. Cuando este esté caliente, le echas el bacon italiano y, tras un tiempo añades la salsa de tomate hecha especialmente por la madre de Dániel.
  2. En una cazuela pones agua a hervir. Cuando esta ROMPA A HERVIR (es MUY importante que no sea antes si no se quiere ser deportado del país, recordad el punto 4 del Decálogo de la pasta) añadir los bucatini.
  3. Cuando la pasta esté lista, hay que escurrir el agua y mezclarla con la salsa. NOTA: los italianos tienen incorporado un reloj interno que les hace saber EXACTAMENTE el momento en el que sacar la pasta del agua. El resto de los mortales tenemos que seguir el método de ensayo-error y probar hasta que consideremos que está lista o, en su defecto, comible.
  4. En algún momento había que añadir sal y pimienta, pero no recuerdo cuándo.
  5. Es recomendable acompañar el plato con un vino tinto llamado *Insertar nombre del vino que trajo Martina L. a casa cuando me responda al whatsapp* 1,.

    1Evidencia del interés que le pongo yo al vino en general2

                2Evidencia de cómo no llegaré a ser nunca en la vida una verdadera italiana.

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Es recomendable acompañar el vino tinto de una italiana con tres años de experiencia como camarera part-time para abrir el mismo.

 

  1. Dániel cocinó mientras las chicas hablábamos de actores guapos polacos porque en esta casa se rige por las leyes de la termodinámica feminismo. (#EstaLíneaContieneReferenciasALosSimpson)
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Dániel imitando a los españoles cuando imitan a los italianos mientras posa para la foto y finge que cocina.

 Y… voilà! Bucatini all’amatriciana hechos y tres italianos, una polaca y una española felices y contentos 🙂

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El brazo de Dániel, Dániel, Valentina, Zuza, Martina L. y yo.

 

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