La española espera impaciente en una parada de bus de Via Venezia. Mira el reloj cada treinta segundos. Su móvil, sin batería, yace en uno de sus bolsillo. No ha aparcado la bici porque era cuestión de minutos. Se frota las manos y camina. Calle arriba, calle abajo. Calle arriba. Calle abajo. Matando el frío. Matando el tiempo. Calle arriba. Calle abajo.

* * * * *

Diez de enero en Padova.

Cinco y diez de la tarde y ya es noche cerrada.

* * * * *

Dos luces aparecen de pronto, al fondo de la calle. Dos faros distantes que aumentan de tamaño en el tiempo. Una nueva posibilidad de rencuentro. La española que mira impaciente. El móvil, que yace inútil y el frío húmedo, que abraza los huesos.

Un abrigo verde que se distingue entre la gente. Un saludo simétrico en la distancia.

La polaca que pisa la calle.

                                               Bufanda en cuello,

                                                                              maleta en mano,

                                                                                                              gorro en el pelo.

La española que sonríe y corre. La polaca que guiña dos veces ambos ojos. Un abrazo que pausa el momento.

– Welcome back to Padova, little sister.

Comienzan a andar, camino a casa. Las palabras se suceden y se tropiezan. Los ecos que las risas dispersan en la calle.

– Nine hours of trips, can you possibly imagine it?

– Come on, don’t start complaining… Year without complains, remember?

– Yeah, come on… It was just a short comment.

– We have to do the groceries, by the way.

– Pufff….. today…?

– We have absolutely nothing. And I had to choose between picking you up or going to the supermarket.

– I like to see how your priorities are clear: gossiping over shopping.

– Of course, what did you expect? E a proposito, dobbiamo parlare in italiano! L’operazione #C1Gennaio è questo giovedì!

– Oh… a che ora è il tuo esame?

– Alle… non lo so ancora… I should check it out, right?

– General updates: I bought a new computer.

– Oh and…are you finally going to the restaurant tonight? I mean… andrai a cenare alla fine questasera?

– Well… I guess I have no other option, right? – empieza a reír, emocionada por la idea.

– We do need to improve at the saying-no-thing, honey.

*  *  *  *  *

La calle está casi desierta. La española que arrastra la bici. La polaca, con abrigo verde y maleta.

*  *  *  *  *

– Guess who came yesterday to sleep at our place…!

– No way, I can’t believe it!! – se ríe y pestañea de nuevo, dos veces, en dos segundos, con los dos ojos – and Lorenza, when is she leaving?

– Next week…

– Next week?! Are you kidding me?

– Senza scherzi, ti giuro… Oddio… questa temperatura… – quiere quejarse del frío pero la polaca la deja la frase a medias.

– RIGHT?? IT IS IMPOSSIBLE TO BELIEVE IT CAN BE THAT WARM IN THE MIDDLE OF JANUARY!!

* * * * *

Llegan a casa. Dejan las cosas. Cogen las bolsas. Salen al Conad.

* * * * *

– Cosa è che dobbiamo comprare?

– Assolutamente tutto! Ti dico che non abbiamo propio niente.

Y caminan. Y hablan. Y charlan. Y caminan.

– What do you think if we buy… this? – la polaca que ya ha cogido un envase de gorgonzzola.

La española que sonríe y se encoje de hombros.

– There are things that don’t change, do they?

* * * * *

Y el pan. Y las galletas. Y tres bricks de leche. Y medio kilo de ciruelas. Y dos tipos diversos de pasta. Y pollo. Y patatas fritas. Y mozzarella. Y pescado. Y guisantes. Y un paquete lentejas.

* * * * *

Llegan a caja y dejan el carro. La polaca coloca las cosas. La española le ofrece una mano.

– You know what? You are simply adorable.

La española que tarda el doble en traducir la frase. La mira, sin entender el contexto.

– What… what have I done?

Colocan las últimas cosas.

– It is just the way you are… So positive, so optimistic… I don’t know… It feels fine being around you, you know?

La polaca recoge las bolsas y camina hacia la salida del Conad. La española se queda un paso atrás. La polaca sigue andando y hablando sola. Ya ha cambiado de tema. Las puertas del supermercado se abren, automáticas, a su paso, pero ella no cruza la puerta. Se gira hacia la caja. La española, que sigue quieta.

– Come on, I will be late if we don’t go quicklier!

La española que vuelve al presente. Camina un par de pasos, se acerca a su lado y la abraza por el costado. Le da un beso en la frente. Y ella, polaca, que frunce el ceño ante el contacto físico no previsto.

– Why was that?

Ella sonríe.

– Nothing. It is just nice to be here again. Let’s run now, or you will be late!

* * * * *

Salen del supermercado. La española se encoge por el frío y se ajusta aún más la bufanda. La polaca que se abre el abrigo y extiende un brazo encantada.

– This is so incredibly warm, Ines!

* * * * *

Diez de enero en Padova.

Siete y media de la tarde y ya es noche cerrada.

* * * * *

                               Reencuentro

                                                                              de invierno

                                                                                                                             en Italia.

* * * * *

– Inés –

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