– ATTO PRIMO. SCENA… PRIMA –

Interior de un aula con pizarra blanca al fondo. Sobre las paredes un mapa-mundi y otro con las provincias italianas remarcadas. Las mesas están agrupadas de tres en tres. La profesora viste falda larga y gesticula cuando habla para hacerse entender.

PROFESSORESSA: ¿Y tú? Cuéntanos, ¿Qué haces en Padova?

ELLA: Yo… Bueno… Estoy haciendo el segundo año de mi máster… Estudio Neurociencia… (Tarda en pronunciar cada frase porque busca la traducción de las palabras en un italiano incipiente). Básicamente trato de entender cómo funciona el cerebro.

PROFESSORESSA: ¡Qué interesante! ¿Y sobre qué investigas exactamente?

ELLA: (Ríe, nerviosa). Es… difícil de explicar. Estudiamos cognición numérica, que quiere decir que básicamente que estudiamos qué ocurre en el cerebro cuando hacemos matemáticas.

PROFESSORESSA: ¡Anda! ¿Matemáticas? Entonces puedes hablar con el otro matemático de la clase, ¿no?

(Ella se gira, preguntando con los ojos. Intercambia una mirada con el rubio de ojos verdes que se sienta en última fila. Le saluda con un movimiento de cabeza. Ninguno de los dos dice nada).

– ATTO PRIMO. SCENA SECONDA –

Interior de un dormitorio. La pared está decorada con fotos de distintos momentos y un cuadro de Van Gogh a mano derecha. Bajo él, la mesa del escritorio. Ella, tumbada sobre una cama, chatea desde su móvil.  

ELLA: Te tengo que contar. Ha habido novedades.

PANTALLA: ¿En serio? ¿Qué ha pasado ahora?

ELLA: Puff… Por dónde empezar… Es que cada día pasa algo.

PANTALLA: Bueno, mejor lo hablamos cuando nos veamos, ¿no?

ELLA: Sí, claro. Que ahora tenemos un meeting de café semanal, ¿no?

PANTALLA: Hahaha, sure.

– ATTO PRIMO. SCENA TERZA –

Interior de un bar cualquiera en el barrio del Trastevere, en Roma.

ELLA: Vale… Y ¿cuál es el mayor miedo que….?

ÉL: (Interrumpiéndole) Oye, basta ya, ¿no? No puede ser que siempre seas tú la que hace preguntas. Que digo yo que también me tocará a mí alguna vez…

ELLA: (Sorprendida e interesada) Vale, vale, señorito… Pues ale, le toca a usted. Dígame, ¿qué quiere saber?

Él: (Permanece en silencio durante algunos segundos, con la mirada perdida en el techo, y la mano sobre el rostro, mientras piensa) ¿Qué es lo mejor que has escrito nunca?

* * * * * * * *

– ATTO SECONDO. SCENA PRIMA –

Escena en cocina. Distintas personas entran y salen de escena, sin interactuar apenas con Ella. Cogen vasos, dejan platos, llevan sillas, recogen comida. Ella, en una esquina, sujeta un móvil con la mano derecha mientras que con la otra  intenta taparse el oído izquierdo. La escena transcurre en continuo movimiento.

ELLA: Sí, sí… te oigo… Sí, más o menos. Pero escucha, ¿seguro que no prefieres llamarme por Internet? A este paso vas a gastar demasiado, ¿no? Ya… si, la cobertura no es buena… Pues sí, muy bien, la verdad. Mi primo pequeño, más mono… Tendrías que verlo. ¿Ah sí? No, es que en España es algo familiar, ¿sabes? Luego la gente sale y eso, pero hasta que dan las doce la costumbre es estar en casa. ¿Cómo? Sí, sí, luego he quedado para… ¿Cómo? ¿Me oyes? Ay… no te oigo…

PARIENTE: ¿Vienes? ¡Vamos a brindar!

ELLA: Sí, un momento… ¿Cómo? Sí, ahora sí… Dios, es que te oigo bajito, ¿eh? ¿Y tú entonces? ¿Tu hermana también?

PARIENTE: ¡Brindamos!

ELLA: ¿Cómo? Ay… se vuelve a cortar… Te voy a tener que dejar porque parece que…

Desde bastidores se escucha un “¡Feliz 2017!”. Ella sale corriendo de escena, hablando en voz alta, sin haber cortado aún la conversación.

– ATTO SECONDO. SCENA SECONDA –

Interior de la misma habitación del acto primero. Ambos en la cama, miran concentrados a la pantalla del ordenador, que está de espaldas al público.

ELLA: No puede ser…

ÉL: No puede ser que seamos así de estúpidos…

ELLA: ¡Pero si hicimos una tabla! ¡¡¡Hicimos una magnífica tabla!!! ¡¿Cómo nos hemos equivocado?!

ÉL: (Comenzando a reírse) Ahora no puedes decir que sea sólo yo… ¡Tú también te equivocas comprando vuelos!

ELLA: ¿¿Qué?? (Fingiendo enfado, sin poder ocultar la risa) ¡¡Esto ha sido tu culpa!! Debe de ser una enfermedad o algo, porque te juro que JAMÁS en la vida me había pasado…

– ATTO SECONDO. SCENA TERZA –

ELLA: We are on an island… That is also a volcano… HOW COOL IS THIS?

* * * * * * * *

– ATTO TERZO. SCENA PRIMA –

Parque de colinas y césped claro. Ambos leían, tumbados sobre el suelo, protegidos de la fuerza del sol bajo la sombra de un árbol. La lectura viene interrumpida por una conversación que se pilla ya iniciada.

ÉL: Sí… sí… Si en realidad creo que comienzo a entender lo que decías… (Hace una pausa antes de continuar, tratando de ordenar sus pensamientos. Ella escucha, interés en sus ojos). Que todo es un continuo, ¿no? Que aunque exista una diferencia entre un comentario que se hace en la calle y algo un poco más serio, en realidad todo viene fundamentado en un mismo valor cultural, ¿no? Que en el fondo el problema tiene ahí sus raíces, se origina en ese punto, ¿verdad?

Pausa.

ELLA: Vaya… ¿así que ahora te has vuelto feminista?

ÉL: En realidad ya lo era. (Ella hace una mueca de queja que le hace reír sonoramente) Bueno… digamos que… siento que algo ha hecho clic. Que me has hecho abrir los ojos ante algo que antes pasaba más por alto. Me has hecho de tu secta, ¿estás contenta?

– ATTO TERZO. ULTIMA SCENA –

Noche clara de una noche de incipiente verano. La calle está desierta; el silencio se interrumpe tan solo del eco de pasos extraviados de gente que pasea a sus perros. Al fondo se distingue un río indefinido que bien pudiera ser un lago. El sonido del canto del grillo como única banda sonora de la escena.

ELLA: Por fin hemos venido. Ya tardábamos.

ÉL: La verdad es que tendríamos que haberlo hecho antes.

(Ambos se sientan a la par, sobre el verde de la yerba).

ELLA: Es un lugar tranquilo, ¿verdad?

ÉL: ¿Y aquí es donde me decías que venías a leer por las tardes?

(Ella hace un gesto, exagerando el frío que siente. Él pasa un brazo por encima de sus hombros).

ELLA: Son ya pasadas las doce.

ÉL: ¿Y qué pasa?

ELLA: Que tengo un regalo. Feliz cumpleaños.

Ella comienza a leer un texto. Las palabras se pierden a medida que avanzan, cubiertas por “Cerf-Volant”, que comienza a sonar de pronto. El cielo es claro y cubierto de estrellas.

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